Los riesgos de consumir azúcar

¿Por qué nos encanta el dulce?

Al consumir azúcar nuestro cuerpo segrega dopamina y serotonina, dos hormonas que generan bienestar en el organismo. Es por eso que los dulces nos invitan a comerlos cada vez más.

En la industria alimenticia, la mayoría de los productos procesados tienen azúcar añadida para mejorar su sabor. Pero tu cuerpo solo puede tolerar una pequeña cantidad de azúcar al día, entre 25 y 45 gramos. Cuando te excedes, el resto se convierte en grasa en el tejido adiposo.

Esto sucede porque la mayoría de los endulzantes, naturales o fabricados, se componen de azúcar simple que no puede ser desdoblada por el sistema digestivo.

El aspecto más perjudicial de consumirla es que eleva los niveles de insulina en la sangre. A su vez, una porción grande de azúcar descontrola las hormonas que regulan el apetito, generando ansiedad y cambios en el estado de ánimo.

Más que un problema de estética, el exceso de azúcar es dañino para tu salud. Con el paso del tiempo, puedes volverte resistente a la insulina y sufrir de diabetes o estimular la reproducción de células cancerígenas.

El azúcar se esconde en muchos alimentos, así que es muy fácil consumir de más. Por ejemplo, el jarabe de maíz refinado es alto en fructosa y muchas veces se esconde en la preparación de productos con carbohidratos.

En definitiva, eliminar este alimento de tu dieta es la mejor opción. Hay alternativas para sustituirlo como la fructosa: el azúcar de la fruta. La fructosa en bajas cantidades no eleva la insulina en la sangre y se digiere fácilmente si consumes la pieza de fruta completa, junto con su fibra.

Sin embargo, al igual que cualquier régimen alimenticio, la clave está en las porciones y la moderación. Con disciplina, lograrás descartar poco a poco los productos procesados y la sacarosa o azúcar de mesa. Elige alimentos naturales y prepáralos en casa, sin excesos.